By Boris Schlossberg @FXflow, bkforex. Translated by Wordwide FX Financial Translations

En una de las mejores columnas sobre inversiones titulado “Cómo hacer que la volatilidad juegue a tu favor”, Josh Brown examina el proceso paso a paso del coste promedio en dólares que demuestra por qué esta es la mejor estrategia de inversión jamás diseñada. Brown muestra cómo el rendimiento de la compra consistente y estable de un índice de bolsa es superior al de cualquier fondo de cobertura, siempre.

La idea es que parte de un capital tendrá retornos enormes de dos dígitos cuando recojamos valores a precios de saldo y otra parte de ese mismo capital tendrá retornos negativos en ciertas acciones del mercado, pero que el valor general de esa inversión subirá casi con total certeza en un periodo de 10 años. El único modo en esta estrategia puede fallar es que, en ese periodo de 10 años, las bolsas se dirigen lenta pero inexorablemente hacia cero, en cuyo caso lo más seguro es que tengamos problemas peores de los que preocuparnos. Siempre y cuando las bolsas vayan subiendo, no se puede obtener más rendimiento que con la estrategia del coste promedio en dólares.

Esta estrategia se fundamenta en dos factores: la subida natural de los mercados de valores y la idea, mucho más importante, de la ley de los números grandes. Esta ley dice sencillamente que siempre alcanzaremos el final esperado, siempre y cuando tengamos el numero de muestras suficiente. Por ejemplo, si echamos una moneda al aire tres veces seguidas, puede suceder que salga siempre cara o siempre cruz. De hecho, en el 12% de las ocasiones esto es exactamente lo que sucederá. ¿Significa esto que la moneda está trucada? Pues no. Solo significa que tenemos muy pocas muestras y que, por tanto, el experimento es parcial y engañoso. Echemos al aire esa misma moneda 1000 veces y la probabilidad de obtener el 50% de caras y el 50% de cruces está casi asegurada, y aún más si repetimos la acción 10.000 veces.

La ley de los grandes números es un principio extraordinario. En esencia, nos dice todo lo que hay que saber para hacernos ricos. Solo hay que dividir el riesgo en multitud de piezas pequeñas y tomar muchas (cientos o incluso miles) de muestras de ese riesgo, y con el tiempo tendremos mucho más dinero. Claro que este pequeño experimento mental asume que el riesgo que tomamos en consideración lo merece. Por ejemplo, si hemos aplicado la estrategia del coste promedio en dólares sobe el oro durante los últimos 50 años habremos conseguido mucho dinero (¡aunque solo sea porque seremos dueños de un buen puñado de oro!), pero aún nos habría ido mejor si hubiéramos comprado valores del S&P 500. En este ejemplo ya podemos ver el poder de este principio en acción.

Por esta razón, siempre me sorprende que los traders ignoren sistemáticamente esta idea básica del control del riesgo. De hecho, creo que la razón principal por la que perdemos dinero en el mercado es que no apreciamos la ley de los grandes números. El concepto que subyace bajo esta ley es que hay que operar PEQUEÑAS CANTIDADES. De hecho, hay una cierta ironía poética en esta dinámica. Es preciso realizar numerosas operaciones para asegurarnos un éxito a largo plazo, y razón por la que es preciso operar pequeñas cantidades es precisamente porque debemos ser capaces de superar esas malas rachas que se producirán de manera inexorable.

Lo primero que hago para mejorar el rendimiento de un trader es conseguir que operen cantidades pequeñas, casi minúsculas. Francamente, da igual con qué sistema operen: solo el hecho de reducir el tamaño de las operaciones tiene un impacto instantáneo y espectacular sobre el rendimiento. Los traders dejan de tener miedo y ejecutan las estrategias con mucha más efectividad. Y si combinamos la ley de los grandes números con un algoritmo de trading sólido, y tendremos la receta del éxito – casi a prueba de riesgos.

Si no me creéis, echad un vistazo a las empresas de trading de alta frecuencia como Virtu, que operan millones de acciones al día, 100 acciones cada vez, y que no han tenido pérdidas en años. Como trader individual, no hay que imitar el ritmo frenético de esta clase de empresas, pero sí dividir el riesgo en incrementos minúsculos, igual que hacen ellos. Resulta realmente sorprendente que la respuesta al 90% de los problemas de un trader no está en la estrategia sino en el tamaño de las operaciones, y también que tan pocos traders aprendan a aprovechar al máximo esta ley clave que gobierna los mercados.

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